Faltando apenas una semana para su presentación en Artlab junto a Carlos Alfonsin, Robag Wruhme vuelve a dejar en claro por qué sigue siendo una de las figuras más particulares y respetadas de la electrónica alemana contemporánea. Lejos de perseguir tendencias o fórmulas, el productor nacido en Bad Berka construyó durante más de dos décadas una identidad profundamente personal donde el groove, la textura y la emoción conviven en un equilibrio casi imposible de replicar.

Desde los años de Wighnomy Brothers hasta discos fundamentales como Wuzzelbud “KK” o Venq Tolep, su música siempre pareció existir en un territorio propio: hipnótica pero humana, experimental pero cálida, técnica pero emocional. Ahora, mientras finaliza su quinto álbum de estudio previsto para 2026, Robag continúa explorando nuevas formas de ordenar el caos interno a través del sonido.

En conversación con DJ Mag Latinoamérica antes de su llegada a Buenos Aires para una nueva edición de Círculo de Sonido en Artlab, el artista habló sobre creatividad, evolución sonora, cultura club y el poder emocional que todavía conserva la experiencia colectiva del dancefloor.

Tus producciones mantuvieron una identidad muy distintiva durante más de dos décadas. ¿Cómo seguís desafiándote creativamente como productor después de tantos años dentro de la música electrónica?

Primero tengo que decir que llevo produciendo música electrónica desde hace 30 años. Mi primer release salió en 1996 bajo otro nombre, y mi primer lanzamiento como Wighnomy Bros. llegó en 1998. Para mí, hacer música es como una pequeña isla a la que puedo retirarme. En ese proceso aparecen diferentes mundos musicales: lugares donde me siento cómodo o donde puedo expresarme. No sé quién sería sin la música.

Siempre lograste equilibrar groove, experimentación y emoción de una manera muy personal. ¿Qué es lo que más te inspira actualmente al comenzar un nuevo track o álbum?

Todo lo que me rodea influye de una manera u otra en mi forma de hacer música: los dancefloors del mundo y también la vida fuera de la burbuja de DJs y músicos.

Actualmente estás terminando tu quinto álbum. ¿Cómo refleja este nuevo proyecto el momento artístico en el que te encontrás hoy en comparación con discos anteriores como Wuzzelbud “KK”Venq Tolep?

Nunca pienso demasiado en eso. No creo conceptos. Simplemente empiezo a pintar e intento crear un sentido de orden dentro de mí mismo a través de la música que hago.

El único lugar donde pueden existir cambios —y efectivamente existen— es en el sonido mismo, porque las técnicas y el hardware/software evolucionan constantemente. Wuzzelbud KK, por ejemplo, salió en 2004; en ese momento utilizaba otras herramientas para producir música. Eso se escucha en la textura sonora. Pero el workflow sigue siendo exactamente el mismo.”

Construiste una reputación no solo como productor, sino también como selector y narrador dentro de tus DJ sets. ¿Qué es lo que más disfrutás hoy de tocar en vivo?

Después de tantos años haciendo DJ sets, todavía me resulta increíble cómo la música fuerte puede afectarnos: las energías y emociones que puede despertar. Como DJ, no encuentro nada más hermoso que ver a la gente completamente inmersa en el momento, disfrutándolo y absorbiéndolo de verdad. Junto con risas y sonrisas, eso a veces incluso puede generar lágrimas.

Vas a presentarte en Círculo de Sonido de Artlab, un formato muy enfocado en la escucha y la calidad sonora. ¿Cómo influye un espacio así en la manera en la que construís y desarrollás un set en tiempo real?

Depende del tamaño de la sala, las luces, el sonido y la energía de la pista. A partir de eso decido cómo va a desarrollarse el set. Pero muy seguido —y con mucho placer— me gusta empezar con una intro. Eso genera una sensación de cierre y de nuevo comienzo. Para mí, eso a veces es increíblemente importante.

Mirando hacia adelante, ¿cómo imaginás la evolución de la escena electrónica y de la industria musical durante los próximos diez años, especialmente en relación con la tecnología, el streaming y la cultura club?

Esa es una muy buena pregunta, y no podría responderla en apenas unas líneas. Pero el simple hecho de que la música electrónica lleve más de 40 años siendo celebrada alrededor del mundo sugiere que seguramente seguirá existiendo dentro de otros 10 años.

Durante los últimos 30 años —en los que participé activamente— siempre hubo subidas y bajadas. Mientras suficientes personas sigan viendo el valor de nuestra música, seguirá creciendo.

https://www.youtube.com/watch?v=zFi6dXuFqp8

La llegada de Robag Wruhme a Buenos Aires no aparece solamente como una nueva visita internacional dentro del calendario electrónico local. En un contexto cada vez más acelerado por algoritmos, tendencias instantáneas y consumos rápidos, su figura representa otra manera de entender la música electrónica: más cercana a la contemplación, la narrativa y la construcción emocional que al impacto inmediato.

Ese enfoque encuentra además un contexto ideal dentro de Círculo de Sonido, el ciclo impulsado por Solimano en la sala HiFi de Artlab, donde la escucha profunda y la experiencia sonora ocupan el centro absoluto de la experiencia. Con un sistema basado en parlantes Altec A7 restaurados y calibrados, el espacio fue pensado para percibir cada capa, textura y microdinámica con una profundidad poco habitual dentro del circuito club tradicional.

El próximo viernes 29 de mayo, junto a Carlos Alfonsin, Robag Wruhme volverá a demostrar por qué sigue siendo considerado uno de los grandes “maestros del sonido” de la electrónica europea contemporánea.