Layton Giordani atraviesa un momento de consolidación dentro de la escena electrónica internacional. Después de crecer bajo la influencia de la cultura club de Nueva York y construir una relación fundamental con Drumcode y Adam Beyer, el productor pasó de ocupar los primeros horarios de la noche a encabezar sus propios shows alrededor del mundo.
En los últimos años, esa evolución también comenzó a reflejarse en una identidad musical cada vez más abierta. Techno, house y elementos melódicos conviven en sus producciones sin demasiadas reglas, mientras Giordani desarrolla paralelamente MADMINDS, su propio sello con base en Nueva York y una plataforma con la que busca avanzar más allá de las divisiones tradicionales entre géneros.
Este septiembre, el estadounidense volverá a Argentina para dos presentaciones consecutivas: el 18 de septiembre en Desert In Me, en Palacio Alsina, Buenos Aires, y el 19 de septiembre en La Fábrica, Córdoba. Un regreso que tiene un significado particular para un artista que reconoce a Sudamérica como una de las primeras regiones donde sintió que su carrera había alcanzado otra dimensión.
Tu carrera evolucionó considerablemente desde tus primeros años en Nueva York. ¿Qué es lo que más cambió en vos como artista durante ese recorrido?
Cuando era más joven, realmente admiraba a mis mentores y, naturalmente, seguía su dirección musical mientras aprendía y encontraba mi camino. Ahora siento que tracé mi propio camino y convivo junto a muchos de los artistas que alguna vez admiré. Es bastante increíble pensar que pasé de ser el DJ del warm-up a encabezar y organizar mis propios shows.
Tu sonido se mueve entre el techno, el house y producciones más melódicas. ¿Cómo suele comenzar tu proceso creativo cuando trabajás en un nuevo track?
Normalmente intento encontrar primero el alma del track, ya sea una voz, una melodía o cualquier otra cosa que le dé una identidad. A partir de ahí, simplemente dejo que fluya. No me gusta establecer demasiadas reglas ni decidir exactamente qué tiene que ser un track antes de empezar. Prefiero ver hacia dónde me lleva la idea.
Si pudieras elegir un track de otro artista que te hubiera gustado producir vos, ¿cuál sería y por qué?
“Rave”, de Sam Paganini. Es un track de techno muy simple que no hace demasiado, pero tiene un efecto enorme. Es un ejemplo perfecto de cómo menos puede ser más cuando encontrás los ingredientes adecuados.
En septiembre volvés a Argentina para presentarte en Buenos Aires y Córdoba. ¿Qué hace que el público argentino y sudamericano, y su relación con la música electrónica, sean tan especiales para vos?
Sudamérica fue realmente el primer lugar donde sentí que me había convertido en un artista grande, y siempre tuve una conexión emocional especial con Argentina. Siento que fuimos creciendo juntos a lo largo de los años. Hay muchísima pasión por la música y podés sentir que la conexión va más allá de simplemente otro show o concierto.
MADMINDS está entrando en una nueva etapa. ¿Hacia dónde imaginás que se dirige el sello y, en términos más generales, la música electrónica durante los próximos años?
Es un momento emocionante. El sello está creciendo a un ritmo realmente rápido y estoy muy entusiasmado con el camino que está tomando. La música está cambiando muy rápido y creo que estamos entrando en un mundo donde cada vez se trata menos de encajar dentro de un género específico y más de la sensación general.
Eso es en lo que me estoy enfocando con MADMINDS: crear una sensación y una identidad alrededor del sello en lugar de encerrarlo dentro de una categoría. No es un proceso perfecto y todavía estamos encontrando nuestro camino, pero esa evolución es parte de lo que lo hace emocionante.
Con MADMINDS como uno de los ejes de esta nueva etapa, Giordani continúa ampliando su identidad más allá de los límites entre el house y el techno. Una evolución que también refleja el recorrido de un artista que pasó de abrir noches en Nueva York a encabezar sus propios shows alrededor del mundo.
Su regreso a Argentina tendrá dos paradas consecutivas: el 18 de septiembre en Desert In Me, en Palacio Alsina, Buenos Aires, y el 19 de septiembre en La Fábrica, Córdoba, renovando una relación con el público local que el propio Giordani considera parte fundamental de su carrera.