Durante más de una década, Cercle logró algo que parecía imposible: transformar sesiones de música electrónica en experiencias audiovisuales capaces de conectar a millones de personas alrededor del mundo. Desde castillos medievales y volcanes hasta monumentos históricos y paisajes remotos, sus producciones redefinieron la forma de consumir música electrónica en la era digital.
Ahora, la organización francesa atraviesa el momento más delicado de su historia.
A través de un extenso comunicado publicado en sus redes sociales, el equipo de Cercle reveló que enfrenta “serias dificultades financieras” tras años de apostar por proyectos cada vez más ambiciosos. Según explicaron, el aumento de los costos operativos, la presión fiscal y la reducción de márgenes económicos durante los últimos años terminaron afectando la sostenibilidad del proyecto.
“Esta es probablemente la publicación más difícil que hemos escrito”, comienza el mensaje firmado por Derek y el equipo de Cercle, quienes repasaron una historia iniciada hace diez años con apenas 10.000 euros destinados a comprar cámaras, micrófonos y equipamiento básico. Desde entonces, la plataforma produjo más de 200 eventos alrededor del mundo y construyó una de las comunidades más influyentes de la cultura electrónica global.
Como consecuencia de esta situación, Cercle confirmó la cancelación de su festival en México. La organización explicó que el evento ya no podía realizarse bajo los estándares para los cuales había sido diseñado y anunció el reembolso automático de todas las entradas vendidas.
Sin embargo, la noticia más significativa llegó junto a una decisión inédita para la compañía: por primera vez, Cercle pidió apoyo económico directo a su audiencia.
A través de su sitio web, la organización lanzó una campaña de financiación comunitaria con distintos niveles de contribución. Los seguidores podrán acceder a material fotográfico exclusivo de los últimos diez años, apariciones en los créditos de futuros videos, contenido detrás de escena, ediciones especiales en vinilo e incluso encuentros virtuales con el equipo y artistas invitados.
Además, cada aporte permitirá participar en sorteos de objetos históricos vinculados al proyecto, incluyendo fotografías firmadas, vinilos de colección y un disco de oro de Believer (Marsh Remix).
Pese a la incertidumbre, Cercle aseguró que todo el contenido publicado hasta el momento continuará disponible de forma gratuita en YouTube y prometió mantener informada a su comunidad sobre los próximos pasos.
La situación abre además un debate que trasciende a una sola compañía. En un contexto donde los costos de producción y organización de eventos continúan aumentando, el caso de Cercle expone los desafíos que enfrentan incluso las marcas más consolidadas de la industria para sostener proyectos culturales de gran escala.
Por ahora, el futuro de uno de los nombres más importantes de la música electrónica contemporánea dependerá, en gran medida, del apoyo de la comunidad que ayudó a construir durante los últimos diez años.