Una cámara policial registra la matrícula de un coche que pasa por una carretera. Hasta ahí, nada especialmente nuevo. Pero al mismo tiempo otro sensor detecta varios dispositivos electrónicos viajando junto a ese vehículo: un teléfono, un reloj inteligente, unos auriculares o una etiqueta RFID.
Si esa combinación vuelve a aparecer una y otra vez, el sistema puede empezar a tratarla como una firma característica asociada a ese coche, incluso aunque inicialmente no sepa quién lleva cada dispositivo.
Esa es la idea detrás de SignalTrace, una tecnología que Leonardo está comercializando para las fuerzas de seguridad estadounidenses y que amplía considerablemente las capacidades tradicionales de los lectores automáticos de matrículas.
Una especie de huella digital formada por tus dispositivos
Leonardo explica que SignalTrace utiliza sensores colocados estratégicamente para captar identificadores y patrones procedentes de dispositivos electrónicos cercanos.
El sistema busca aquellos que aparecen repetidamente juntos y genera lo que la empresa denomina una “electronic fingerprint” o huella electrónica. Esa información puede combinarse con los datos de cámaras LPR —lectores automáticos de matrículas— y almacenarse para realizar búsquedas posteriores.
La propia compañía pone un ejemplo: muchos vehículos pueden llevar un iPhone, pero quizá solo uno pase habitualmente con una determinada versión de iPhone, un sistema multimedia Audi, unos auriculares Bose, un reloj Garmin y un localizador concreto.
La combinación resulta mucho más específica que cualquiera de esos dispositivos por separado.

Puede reconocer un coche incluso sin volver a ver su matrícula
Aquí aparece una de sus capacidades más llamativas.
Según Leonardo, una vez identificada una firma electrónica, SignalTrace puede ayudar a reconocer el vehículo asociado aunque en un punto posterior no se capture su matrícula. También puede detectar grupos de firmas que suelen moverse juntos, algo que la empresa presenta como útil para identificar convoyes y patrones de desplazamiento.
Además, los sensores no necesitan estar siempre acompañados de una cámara de matrículas, por lo que podrían instalarse en lugares como centros comerciales, metros u otras zonas donde no circulan vehículos.
Eso cambia la lógica de la vigilancia: ya no se sigue únicamente una matrícula visible, sino la repetición de señales electrónicas que acompañan a una persona o vehículo por diferentes lugares.
“No lee tus mensajes”, pero eso no significa que los datos sean anónimos
Leonardo recalca que SignalTrace no descifra ni lee el contenido de las comunicaciones. Su funcionamiento se basa en las señales e identificadores emitidos por los dispositivos.
El debate sobre privacidad surge porque no siempre es necesario conocer un nombre para terminar deduciendo quién hay detrás de un patrón.
Un conocido estudio publicado en Scientific Reports analizó 15 meses de movilidad de 1,5 millones de personas y encontró que cuatro puntos de ubicación y tiempo bastaban para distinguir de forma única al 95% de los individuos estudiados. Aquella investigación no analizó SignalTrace, pero demostró hasta qué punto nuestros movimientos pueden actuar como una firma personal.
Otro trabajo publicado en PNAS, realizado con 94 participantes, mostró que los patrones obtenidos mediante teléfonos y proximidad Bluetooth permitían inferir correctamente alrededor del 95% de las relaciones de amistad analizadas.
El sistema también puede equivocarse sobre quién viaja con quién
La tecnología tiene limitaciones importantes.
Un dispositivo detectado junto a un automóvil puede pertenecer al conductor, a un pasajero o simplemente a alguien que estaba cerca. Tampoco todos los aparatos transmiten continuamente identificadores útiles, y captar las diferentes señales inalámbricas en condiciones reales plantea dificultades técnicas.
Por eso SignalTrace no constituye por sí mismo una prueba de que determinada persona estuviera conduciendo un coche. Leonardo lo presenta fundamentalmente como una herramienta para generar pistas de investigación.
Precisamente ahí está parte de la controversia: un patrón puede atraer atención policial antes de que exista una identificación personal clara.
Ya existen instalaciones detectadas en Maryland
SignalTrace todavía no parece ser una tecnología policial desplegada de forma generalizada en Estados Unidos.
Sin embargo, investigadores independientes han identificado cuatro instalaciones que consideran compatibles con SignalTrace en Oxon Hill, Maryland, operadas por el Departamento de Policía del condado de Prince George. La tecnología predecesora, denominada EOC Plus, también ha aparecido en documentación de contratación pública de Nueva York.
No estamos, por tanto, ante una red nacional capaz de seguir automáticamente cada teléfono del país.
Pero SignalTrace adelanta hacia dónde puede dirigirse la vigilancia: un sistema que no necesita empezar preguntándose quién eres. Puede comenzar observando qué dispositivos llevas, con qué coche se mueven y dónde vuelven a aparecer.
El nombre puede llegar después.
Fuente: Xataka.