Durante más de quince años, Hernán Cattáneo apoyó la música de Khen desde sus sets, mucho antes de que el productor israelí alcanzara reconocimiento internacional. Lo que comenzó como una admiración artística fue evolucionando con el tiempo hasta convertirse en una amistad construida alrededor de una misma manera de entender la música electrónica: sin apuros, priorizando la emoción por encima de las tendencias.

Esa historia encuentra ahora un nuevo capítulo con “Rogelito”, el primer trabajo conjunto entre ambos artistas y, además, el debut de Cattáneo en Closure, el sello fundado por Khen. Con motivo del lanzamiento, conversamos con los dos protagonistas sobre cómo nació esta colaboración, la evolución del progressive house, la escena argentina y la importancia de mantener una identidad artística a lo largo del tiempo.

Después de apoyar la música de Khen durante más de 15 años, ¿qué hizo que este fuera finalmente el momento indicado para colaborar juntos en el estudio por primera vez?

Hernán Cattáneo: Vengo tocando la música de Khen desde hace muchos años porque conecté con su sonido desde el primer momento. Con el tiempo compartimos cabina, pasamos mucho tiempo juntos y desarrollamos una gran amistad, además de una comprensión mutua de nuestras ideas musicales.

Nunca hubo presión por hacer una colaboración. Simplemente sucedió cuando el momento se sintió natural. No estábamos intentando hacer “una colaboración”; simplemente estábamos creando música que a los dos nos gustaba tocar.

Has ayudado a moldear el progressive house a lo largo de varias generaciones. ¿Qué creés que la escena actual está haciendo bien y qué sentís que se perdió respecto a cuando empezaste?

Hernán Cattáneo: Cada generación aporta algo valioso. Los productores de hoy cuentan con herramientas y acceso al conocimiento que simplemente no existían cuando yo empecé, por lo que el nivel general de producción alcanzó un estándar muy alto.

Al mismo tiempo, creo que hemos perdido algo de paciencia. Antes los artistas tenían más tiempo para desarrollar una identidad propia, mientras que hoy la presión por lanzar música constantemente y seguir el ritmo de los algoritmos hace que muchas cosas se sientan más inmediatas y descartables. Lo que nunca cambió es que la música realmente emotiva siempre encuentra su público, sin importar las tendencias.

Argentina sigue produciendo artistas de nivel mundial. ¿Qué hace que la escena electrónica argentina sea tan especial en comparación con el resto del mundo?

Hernán Cattáneo: Argentina siempre tuvo una relación muy apasionada con la música. Incluso en los momentos más difíciles, la gente siguió saliendo, bailando y apoyando a los artistas. Creo que esa pasión genera un público que realmente escucha y conecta emocionalmente, y eso inspira a los productores a desarrollar un lenguaje musical más profundo en lugar de limitarse a seguir tendencias.

También existe un fuerte sentido de comunidad entre los artistas. Siempre compartimos ideas, nos apoyamos mutuamente y celebramos la individualidad. Creo que esa es una de las razones por las que tantos artistas argentinos lograron reconocimiento internacional.

Después de tantos años de carrera, ¿qué sigue despertando esa sensación de decir “este tema tengo que tocarlo” cuando preparás un set?

Hernán Cattáneo: Tiene que ver con sentirlo. Siempre se trata de la emoción y el groove. No importa si el track es de un productor muy conocido o de alguien de quien nunca escuché hablar. Si escucho algo que me transmite la sensación correcta, inmediatamente quiero compartirlo con la gente.

Eso sigue siendo lo más emocionante de ser DJ para mí: descubrir música que genera una conexión emocional genuina. Después de tantos años, esa sensación no cambió en absoluto.

Definiste a “Rogelito” como uno de los lanzamientos más importantes de tu carrera. ¿Sentiste presión al entrar al estudio sabiendo que finalmente ibas a colaborar con Hernán?

Khen: La verdad es que no sentí presión. Si acaso, sentía mucha ilusión. Hernán forma parte de mi camino como DJ y productor desde hace quince años. Desde la primera vez que empezó a tocar mi música hasta la amistad genuina que construimos con el tiempo, colaborar juntos simplemente se sintió natural.

Nos conocemos muy bien, así que intercambiar ideas fue algo muy sencillo, inspirador y realmente divertido.

Hernán creyó en tu música mucho antes de tu reconocimiento internacional. Mirando hacia atrás, ¿cuál fue la mayor enseñanza que te dejó ver evolucionar su carrera?

Khen: Que cada artista es único y que mantenerse fiel a uno mismo, a su sonido y a sus convicciones es lo mejor que podés hacer si querés construir una carrera que dure décadas y no solamente unos pocos años.

Para mí, Hernán está en la misma categoría que artistas como John Digweed, Carl Cox o Richie Hawtin: verdaderos maestros, con identidades y sonidos muy sólidos.

Argentina se convirtió en uno de tus mercados más fuertes. ¿Qué tienen los públicos argentinos que hacen que siempre quieras volver?

Khen: Hay una honestidad muy especial en la forma en que el público argentino vive esta música. No están esperando un drop o un momento específico para reaccionar; simplemente están presentes durante horas.

Ese nivel de atención cambia completamente la forma en que uno toca. Te impulsa a construir el viaje musical en lugar de apresurarlo, y ese es exactamente el tipo de sets que me gusta hacer.

El progressive house atravesó distintos ciclos durante la última década. ¿Hacia dónde creés que se dirige el género y en qué debería enfocarse la próxima generación de artistas?

Khen: Siento que el progressive house está viviendo un renacimiento. En Argentina siempre fue enorme, pero ahora también está empezando a conectar mucho más con públicos jóvenes en otros países. Basta con mirar festivales como Balance en Croacia, que apenas en su segunda edición volvió a agotar entradas con un lineup claramente orientado al progressive.

A los nuevos artistas les diría que resistan la tentación de perseguir lo que está de moda en cada momento. Los tracks que realmente perduran son aquellos que suenan como la persona que los creó, y no como todos los demás que están lanzando música ese mismo mes.

Más que una colaboración puntual, “Rogelito” representa el encuentro entre dos artistas que construyeron su relación de manera orgánica, dejando que el tiempo hiciera su trabajo. Sin expectativas ni estrategias, el proyecto terminó reflejando exactamente aquello que ambos defienden desde hace años: una música que prioriza la emoción, el desarrollo y la identidad por encima de la inmediatez.

En un momento donde el progressive house vuelve a ganar protagonismo a nivel internacional, el lanzamiento también funciona como un recordatorio de que las carreras más duraderas suelen construirse desde la autenticidad. Para Cattáneo y Khen, el futuro del género parece depender menos de seguir tendencias y mucho más de mantener una voz propia, una filosofía que “Rogelito” resume a la perfección.