Hay escenarios que parecen existir únicamente en la imaginación de quienes sueñan con dedicar su vida a la música electrónica. Las Pirámides de Giza son uno de ellos. El pasado 22 de mayo, el productor argentino Tiello vivió uno de esos momentos difíciles de dimensionar: tocar por primera vez en África, frente a la Gran Pirámide de Guiza, en una noche atravesada por historia, misticismo y música hasta el amanecer.
Durante más de dos horas y media, Tiello desplegó un set cargado de melodías emocionales, grooves hipnóticos y atmósferas profundas antes de compartir cabina en un B2B junto a Adam Port, uno de los nombres más influyentes de la escena global actual.

“Poder llevar mi música a un nuevo país ni hablar de un continente fue una experiencia increíble que voy a recordar toda la vida. Estas oportunidades son las que uno sueña cuando comienza en esta profesión entonces poder finalmente ser parte es una alegría inmensa”, expresó el artista argentino luego de la presentación.
La conexión con el público también fue uno de los puntos más especiales de la noche. Entre visuales monumentales, estructuras milenarias y una pista completamente entregada, Tiello destacó la energía que se vivió durante todo el show.
“El público por suerte se copó con la música que elegí y se veían contentos y efusivos. El baile del público argentino igual es único 🙂”, comentó entre risas.
Con una identidad sonora que combina melodías sensibles, pads envolventes, percusiones con texturas orgánicas y un trabajo detallista sobre el sampling, Tiello viene consolidando un perfil cada vez más internacional dentro de la nueva generación de artistas sudamericanos. Además de formar parte del colectivo Amancay, sus lanzamientos en sellos como Siamese, Applied Magic y VOD — sumado al apoyo constante de nombres como Keinemusik, Mano Le Tough y DJ Koze — terminaron de posicionarlo como una de las propuestas más interesantes del circuito melódico contemporáneo.
Pero más allá del crecimiento artístico, tocar en Giza representa algo más profundo: ese instante donde la música electrónica trasciende geografías y convierte un sueño personal en una postal imposible de olvidar.